Último adiós para Miguel Rotondo, leyenda de los motores

“Toda mi vida estuve ligado a los motores por el taller de instrumental. Desde chico hacía la reparación del cuentarrevoluciones a las motos de Camilo Ferroni, Lara, ‘Cacho’ Chico. Una vez, hasta hice trabajos para Juan Manuel Bordeu”.

Las palabras que acaban de leer las dijo Miguel Rotondo en un reportaje que le hizo Motorplus hace algunos años. En él no sólo contaba su vínculo con el deporte motor, sino detalles de su extensa y reconocida carrera. El reconocido piloto y preparador falleció a los 79 años. Sus restos serán velados en la empresa Gálvez, de avenida Colón, hasta las 15.

Fueron numerosas las notas en las que contamos detalles de Rotondo y de sus hermanos. Campañas, hechos, situaciones, éxitos, fueron parte del material compartido en nuestra web.

Con ese apellido no podía no estar relacionado. Fue junto con sus hermanos que escribió varias páginas de nuestro automovilismo, desde aquel 1966 cuando debutó con una cupé DeCarlo, acompañado de Juan. Incluso, hasta no hace mucho tiempo, fue acompañado por Alejandra (su hija) en el rally y se coronó campeón del Campeonato Tucumano. Él mismo formó parte del grupo que devolvió a la actividad a Tucumán, en 2003: corrió con un Fiat 128.

Miguel fue un tipo querido por todo el ambiente, por su forma de ser. Siempre estaba predispuesto a todo, siempre estaba de buen humor y al conversar con él, a cualquier persona seguro le sacaba una sonrisa.

Nació el 4 de junio de 1943. Se casó con Marta Blasco, con quien tuvo tres hijos: Miguel (fallecido), Daniel y Alejandra.

En un reportaje concedido a La Gaceta en 2012, Miguel contó pormenores de lo que fueron sus tiempos de corredor:

“A través de la relación que se estableció con los motores en el taller de papá (Salvador Ernesto) es que comenzamos en esto. Me acuerdo que en los ’40 los Grandes Premios llegaban a la avenida Colón, y nosotros íbamos a verlos y acompañarlos a los pilotos, porque no conocían dónde estaba el parque cerrado, que era el cuartel de bomberos. Nuestro hobby era pedir que nos suban, para darnos el gusto de andar en un auto de carrera. Después nos volvíamos a pie a esperar a otros corredores. A veces pasaban diez horas y seguían llegando.

Comencé a correr de manera oficial en 1965. Antes anduve en kart.

Recuerdo aquellas Vuelta del Noroeste que organizaba ATAS, con unos 1.300 kilómetros de recorrido. Tocábamos Salta, Catamarca y Santiago del Estero.

Hice zonales con autos de Turismo. Dejé al casarme y retorné con el rally en 1992, con un Fiat 128. Fui campeón con Alejandra en 2004; con ella corrí hasta 2008. En el medio Juan hizo los autocross, pero ya no puede correr. También hice algo de pista con un 128 en el autódromo”.

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