
El proyecto del Neme Racing Team para el Rally Dakar 2018 involucró a gente de varias provincias. Y una parte importante la aportó Ariel Isola y su gente, que estuvieron junto con Ricardo Neme y su navegante Ramiro Corvalán siguiendo el desarrollo de la prueba, desde que largó en Lima el 6 de enero, hasta que se consumó el abandono en Salta, el lunes 15.
Ariel, junto con Marcos Acosta y Juan Manuel Nicola, llegaron el miércoles a la noche. Y el jueves a la mañana empezaron a bajar todo lo que habían cargado en el camión de asistencia, que luego será llevado a Chile, donde fue alquilado.
“Más allá del abandono, quedé muy contento con el grupo humano que se armó para esta carrera. Y no hablo sólo de quienes estuvimos en la ruta, sino también de los que ayudaron en la logística, en la prensa”, contó Ariel a modo de resumen.
El preparador cordobés, que llegó a su casa con inequívocas huellas del duro trajín soportado, aseguró que para poder hacer lo que hizo fue clave la familia. “Fue de ‘fierro’ en todo este proceso, que fue largo, que no sólo se circunscribió a los días de la competencia. Fueron meses de trabajo y pienso que los resultados han sido muy buenos, en un Dakar que en su edición N°40 logró armar un desafío muy, muy duro.”
Sobre el trabajo que hizo el equipo, fue concreto: “haber podido terminar nueve atapas fue un gran logro. También haber tenido un equipo y una camioneta que estaban preparados para llegar hasta la meta en Córdoba. Esto nos deja más que satisfechos por el trabajo realizado.”
Al momento de los agradecimientos, los encabezó conuina cita al piloto y a los integrantes del Neme Racing Team. “Lo digo por haber confiado en Pro CG para este lindo y serio proyecto que se generó en Tucumán. Palabras aparte para los fanáticos de esa provincia, a los que vimos en las distintas rutas que recorrimos. Seguían, saludaban, alentaban. Sentimos el cariño que nos transmitieron. Eso fue algo que nos hizo sentir muy bien.”



