
De esta forma titulaba la revista Corsa lo que fue el informe de una carrera como todas las que se corrían en esa época. El epicentro fue Tucumán, desde donde salían y volvían los coches en las dos etapas.
La primera constaba de 760 kilómetros: tenía largada en Tafí Viejo y llegada en Acheral. La segunda de 788 kilómetros, que partía en San Felipe, llegaba a Bella Vista. Como era costumbre, arribaban a la provincia algunos de los mejores pilotos del país; de esta manera, los locales podían medir sus fuerzas con los foráneos.
Las categorías en disputa eran la A y la B. En la primera el ganador fue el seudónimo “Epsilon”. Se clasificó 5° el salteño “Coya” D’Abate. Fueron muchos los tucumanos que largaron, entre los que estaban Dante Vázquez, Eduardo Formoso, Juan Palermo, Carlos Acotto, Miguel Rotondo y Guillermo Alonso, pero tuvieron que abandonar.
En la clase B, la primera etapa fue dominada por “Pirincho” Parra, pero su abandono en la segunda dejó el camino despejado para que el triunfo se lo lleve “Bony” Blasco, siendo segundo otro tucumano, Oscar Andrés, que al final hizo una denuncia sobre Blasco (aduciendo que no lo había pasado en el camino), que no prosperó. Pero esa situación generó un lamentable incidente en el parque cerrado, donde simpatizantes de ambos pilotos se tomaron a golpes. También intervinieron los familiares y hasta los mismos corredores. En esta categoría entre los que no pudieron llegar al final estaban “Roque” Namur y Raúl Chebaia.




