Orfali de Krystal ¡Sra. Corredora!

“Joven y bonita, madre de tres hijos, le agradaban las tareas de la casa, pero más los autos.” Así la describía a Mari Orfali de Krystal la revista “Automundo”, cuando la conocieron. De la entrevista rescatamos varias frases y anécdotas, contadas por ella misma allá por el año 1965.

– “Comencé a correr a mediados de 1962. La culpa la tuvo Andrés Reginato. Es un hombre que contagia entusiasmo y yo era propensa a esa enfermedad.”

– “Corro porque me gusta ¡No, no he ganado nunca.., es decir…, sólo una vez. Llegué primera porque se quedaron los demás…¡pero qué importan los primeros puestos!

– “El que sufre es mi marido, aunque diga que me tiene confianza. Más confianza le tuve yo cuando me hizo de dirección…¿Cómo? Fue en la Vuelta del Norte de 1964. En la primera etapa, Tucumán-Salta, veníamos sin ningún problema y bien ubicados, cuando de pronto la montaña se nos cayó encima…sí… me di el montañazo, se reventó la cubierta y rompimos la dirección ¿abandonar yo? ¡ni pensarlo! Faltaban 29 kilómetros de cornisa ¿Saben cómo los hicimos? Mi marido se sentó sobre el capó, enderezaba a puntapiés las ruedas delanteras, y yo dale nomás, hasta la próxima curva, así todo el camino. Creí que no llegábamos, entramos a parque cerrado sobre la hora. En la segunda y tercera etapa me desquité, entramos terceros en ambas.”

– “Me gusta todo tipo de competencias, he corrido tanto en circuito como en ruta. El primero es lindo, pero la ruta me gusta más. Corro más tranquila, lejos de las miradas de parientes y amigos.”

– “Para correr en auto hay que disponer de muchos medios o sino, ser careta, saber pedir. Creo que también soy capaz de eso. Las mujeres tenemos poco apoyo.”

– “En la ciudad ando despacio, allí no se demuestra lo que se puede hacer, sino en el circuito.”

– “Para mí, en la montaña hay una sola técnica, entrar despacio y salir fuerte.”

– “Claro que algo de mecánica una aprende luego de escuchar tanto. El que prepara el auto es mi marido, con la ayuda de Andrés Reginato. Ellos creen que saben, pero luego de la última preparación ¡así fue el tamaño del tarro de tornillos que sobraron!”

Quien acercó otra anécdota de “Mari” fue “Edy” Pinello, que contó que iba a correr junto con ella “Las 12 horas Citroën”, con un auto de Citronor, porque se había bajado la “Chula” Perantoni. Pero el día jueves anterior a la carrera, “Mari” tuvo un accidente, se desarmó el auto y ella se quebró la clavícula. “Nos quedamos sin correr, pero pasamos momentos muy lindos, era una gran piloto y mejor persona.”

En la revista “Corsa” se escribió en su momento otra anécdota: “sólo se recuerdan dos presencias femeninas que hayan conducido vehículos en la categoría “A” hasta 700cc del Turismo. Una fue Analisse Hartenau, que participara con un NSU Prinz y un Fiat 600 en carreras de autódromo y en grandes premios. La otra fue ‘Mari’ Orfali de Krystal, que intervino en las dos primeras ediciones de la Vuelta del Noroeste con un De Carlo 700 Glamour.”

Por lo que sus dichos trasuntan, por lo que se cuenta de ella, en verdad Orfali de Krystal fue una mujer admirable.

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