“Lalo”, historias en moto (II)

Ya leyeron la primera entrega de varias en las que José Eduardo Solís, más conocido como “Lalo”, cuenta sus experiencias en el motociclismo. ¿Quieren más? Aquí va…

“El motocross ya más organizado comenzó en el año 74. Había un grupo de bares adonde acudían muchos pilotos. Ahí se comienzan a gestar las primeras carreras. El ‘Pila’ Alfonso y el ‘Nene’ García deciden organizar carreras. Para la primera, ‘Cari’ Fernández, que tenía un taller de motos, me armó una Gilera. Con ella corrí lo que fue la primera carrera de motocross que se corrió en el parque 9 de Julio. Éramos tres o cuatro los que teníamos Gilera; los demás lo hacían con Zanella. Me acuerdo que venía ganando, pero se me salió el asiento y me daba en la rueda trasera. Entonces me pasa “Lalo” Petre y yo termino segundo.

Los circuitos ya los armaban Alfonso y García, con palas. Creo que el segundo se hizo en el parque Guillermina. Después vino el ‘María Tetu’ de Tafí Viejo, luego corrimos atrás de lo que era la rural de San José. También comienza a organizar carreras en Metán Mario “Zaeta” Muñoz, un pilotazo de ese lugar. También se acopla Oscar Solís y comenzamos a correr en Rosario de la Frontera. 

Ya se empieza a levantar el nivel y a los circuitos iba muchísima gente. En Tucumán había futbol y motocross, todavía no habían surgido los demás deportes, como el rugby. Se hacían largas colas para entrar a los circuitos.

Se les sacaba los guardabarros a las motos, se corría con los motores estándar, aunque algunos comenzaron a prepararlos. Sobre todo, aquellos que venían con las motos preparadas de pista. De ahí en más empezamos, y muy rápido, a prepararlas. En el año 75 conseguimos las primeras cubiertas de cross de Bariloche. Fuimos con ‘Albertito’ Gómez, su papá y Arturo Cuello a una carrera internacional en esa ciudad. Ahí compramos las cubiertas, por el costo que tenían eran las que descartaban los que corrían esa carrera. Y después las traíamos para correr aquí. 

‘Albertito’ era cuatro o cinco años menor que yo. Él comienza con una Zanella Banana, que era de su tío Mario, que le preparó Rafael Anastasio. La historia fue muy graciosa, porque Mario fue al autódromo y se paró en el retome del circuito chico y comentó: ‘mirá esa moto, es muy parecida a la mía y va fuerte el chico’. Mirando bien, se da cuenta de que era su sobrino Alberto. Ahí se blanqueó el asunto. El papá de Alberto, don Alberto, no quería que corra en pista, así que decidieron hacer motocross. Ahí arrancamos juntos, la verdad es que éramos como hermanos, vivía cerca de casa y comenzamos a hace cosas juntos. Los Gómez tenían un galpón donde preparaban las motos y comenzamos a correr en equipo. El papá le preparaba la moto a él y su tío la mía. Ellos me bancaban si bien yo en esa época ya me las rebuscaba. Trabajaba en el banco, y comprando y vendiendo autos. Pero no alcanzaba, yo me hacía la mecánica y me ayudaba el tío. De ahí comenzamos a viajar juntos a todos lados. Don Alberto ponía los camiones para que llevemos las motos y los repuestos. En esos íbamos todos los integrantes del grupo.  

Don Alberto era como el director del equipo. Investigaba mucho, él fue el primero en hacer un 250. Se iban a la tornería de La Cartujana, donde nos hacían gratis los trabajos. Era muy serio y trabajaba mucho.

Albertito era bueno, todos decían que era porque tenía plata. Pero él demostraba todo en pista. Se prendió en varias carreras internacionales y no desentonaba, llevaba muy bien la KTM, que era muy difícil de llevar. Quizás le faltó un poco de entrenamiento físico.

Una vez recuerdo que vinieron creo que unas hermanas que eran parientes o amigas de ‘Albertito’ y las llevamos a Salta a una carrera. Salimos el sábado a la noche y no descansamos, el domingo no estábamos bien y en algunos lugares donde había barro los brazos no aguantaban y nos caíamos. Como corríamos en series distintas, cuando yo me caía, ‘Albertito’ me levantaba la moto y la hacía arrancar y yo seguía. Pero más allá de esa anécdota, nos cuidábamos mucho, porque había que estar bien para correrle a Petre, a Banegas, a Muñoz, a Solís y varios más que andaban fuerte.

Una vez me tocó correr en un circuito de tierra, un óvalo, en Santa Lucía. La categoría 200cc mejorada también corría en circuitos de tierra. A mí me lleva ‘Manolo’ Gutiérrez, con una Gilera, ‘Tin’ Noguera corría con una moto de ‘Lito’ Mohamed, que era un infierno, pero mordía después de las 10.000 vueltas. Era imposible manejarla. Pero ‘Tin’ podía. Cuando él sale a la pista lo empecé a seguir para ver lo que hacía. Él era muy pícaro en esos circuitos. Me puse a la rueda de él, había mucha tierra, yo sólo le miraba la rueda. Cuando empezamos a doblar, me doy cuenta de que ‘Tin’ se estaba yendo afuera peleándole a la moto y yo, que venía cómodo doblando, pero como lo estaba siguiendo, me fui con él afuera. Él se pegó con un alambrado; yo logré de suerte frenar la moto”.

Por si se perdieron la primera parte, léanla haciendi click en este ENLACE.

¿Quieren más? ¡Paciencia! El sábado acercaremos el tercer capítulo, contado por “Lalo”. ¡Será imperdible!

 

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