
El accidentado Gran Premio de Bahrein de la Fórmula 1 quedó en manos de Lewis Hamilton (Mercedes), quien pareciera que no hay nada ni nadie capaz de ponerle un freno.
La competencia comenzó con el terrible incidente de Romain Grosjean (Haas) en los metros iniciales, que se despistó al pelearle la posición a Daniil Kvyat (Alpha Tauri), golpeó su coche contra el guardarraíl y explotó. De forma sorprendente, y por suerte, el piloto pudo escapar por sus propios medios de las llamas sin sufrir mayores consecuencias.
El percance provocó la detención de la prueba durante más de una hora. Luego del relanzamiento, duró poco la calma porque Lance Stroll volcó su Racing Point tras un roce con Kvyat, lo que motivó un nuevo ingreso del auto de seguridad.
En la reanudación, Hamilton conservó la delantera, incluso después de su parada en boxes. Detrás, Max Verstappen (Red Bull) y Sergio Pérez (Racing Point) se disputaban el segundo puesto. A tres giros del final, el fuego apareció otra vez en el trazado, cuando el mexicano rompió el motor de su máquina.
Sin tiempo para retirar el vehículo, la carrera culminó con el coche de seguridad en pista. Así, Hamilton se adjudicó su 95° triunfo, seguido por los Red Bull de Verstappen y Alex Albon.
La categoría permanecerá en Bahrein, donde el próximo fin de semana se desarrollará el Gran Premio de Sakhir, que utilizará el circuito perimetral.