
Ramón Robles fue más conocido como “El Padrino”. Un amigo de todos en el automovilismo, un buen relator de historias, un amante de las carreras, en especial del rally, el TC y de MotoGP.
Robles había nacido el 1 de marzo de 1944. Falleció en la tarde del miércoles 13 de julio, rodeado de sus afectos. Su restos fueron velados en el cementerio de San Agustín.
Ingresó al mundo de los motores de la mano de un grupo que estaba relacionado a las picadas, cuando se hacían en el autódromo, a comienzos de este siglo.
Al poco tiempo ser relacionó con la dirigencia de la Federación y empezó a participar en la organización de las carreras, sobre todo dando una mano en la parte administrativa.
Cualquier competidor que necesitaba hacer notas o trámites relacionados a las carreras, “El Padrino” era una referencia ineludible. Con el tiempo, incluso, se perfeccionó en la tarea de cómo conseguir los permisos para armar las competencias. Todos los clubes organizadores requerían de sus servicios para ello.
Su presencia se hizo conocida en toda competencia, en pista y en rally. Y fue cosechando numerosos amigos. Esos que, en las redes sociales y por estas horas, están mostrando su tristeza y piden por su eterno descanso.



