
El subcampeonato Argentino de rally que alcanzó Pablo Morán en la categoría RC5 tiene varios aristas. Bien pudo ser un N°1 para el concepcionense en la temporada 2018, pero los imponderables que dominan a la especialidad le hicieron, así como ganar oportunidades, perderlas.
El 25 de febrero empezó en Carlos Paz la búsqueda de “Pablito”. Con un Ford Ka de vieja generación y su fiel escudero Pablo González a su lado, fue 3°.
Cuando la categoría pisó suelo tucumano, entre el 6 y el 8 de abril en Tafí del Valle, Morán estuvo de parabienes. Todo le salió perfecto y así festejó un triunfo ante su gente. Y como se había inscripto por el Tucumano, su festejo fue doble.
La aventura siguió por Neuquén, de donde se trajo un 2° lugar. La siguiente parada fue La Rioja. En esa carrera, pese a su octavo lugar, pasó a ser líder del certamen. Se salió un seguro de un palier y por ello se retrasó, cuando lideraba la competencia.
Cuando el Nacional llegó a Catamarca, del 6 al 8 de julio, “Pablito” fue por una gran alegría, pero vivió una gran frustración: abandonó en la primera etapa, cuando estaba 2°, por la rotura de una punta de eje en su auto. Y como si la mala suerte lo persiguiera, pese a que fue a General Roca a la “Vuelta de Manzana” con nuevo auto (un Ford Ka Viral), el 12 de agosto, volvió a quedar al margen de la clasificación al irse afuera y romper parrilla de suspensión.
Hubo que recuperar la fe y por ello el concepcionense fue a Toledo (Córdoba) -localidad que reemplazó a Tucumán que suspendió su fecha por motivos presupuestarios- con la intención de quebrar la mala racha. Lo logró parcialmente, con un tercer lugar, el 23 de septiembre. “No teníamos más, es lo que había”, dijo en su momento.
Pero cuando parecía que para él habían terminado las frustraciones, llegó otro abandono: el 14 de octubre, durante a segunda etapa del Rally de Concepción del Uruguay (Entre Ríos). “Se rompió el motor en el primer tramo. Y se rompió de una, sin previo aviso”, contó.
No obstante, el 4 de noviembre renacieron sus chances, con un festejado triunfo en la prueba de Malargüe. Con ese impulso fue al Gran Premio Coronación, cuya sede fue Mina Clavero (Córdoba). Pero un nuevo abandono le impidió concretar el sueño que persigue desde hace tiempo. Esta vez, se rompió una pata del motor.



