
La foto que subió Mario Daz tiene poesía. Y una alta dosis de pasión. En ella se ve a Bautista, su hijo más pequeño, previo a salir a una competencia del karting Rotax. Mientras se alista, besa su casco. Un momento único, un instante de búsqueda interior previo a la explosión de las curvas, contracurvas y rectas. Tan chiquito y ya afecto a la adrenalina que dan los fierros. Tan chiquito y ya metido en un mundo de velocidad. Tan chiquito y ya con la llama encendida de un deporte que, cuando atrapa, resulta inolvidable.



