Berral, Alonso, Olaz, ¡qué trío!

Un año clave para el automovilismo tucumano y regional fue 1985. La aparición del Club de Pilotos Monomarca fue aquella vez un punto de inflexión, que marcó un antes y un después en la actividad. Y dentro de esa situación, tres nombres le pusieron su sello: Mario Berral, Guillermo “Lelo” Alonso y Antonio Ramón “Lalo” Olaz. A través de ellos, las historias de aquel momento fluyen con naturalidad y resultan imperdibles.

Mario Berral

“En 1984, en una charla de café con “Tablita” Ruiz, Guillermo Aparicio, hablamos de una categoría de pista. Les contamos la idea a mi papá (Antonio) y a José Alperovich y en el acto nos pusimos a trabajar. Primero pensamos qué auto podíamos armar. Pensamos en Fiat, Renault y VW y esta última fábrica es que nos prestó su atención. Luego las cosas se aceleraron y en muy poco tiempo llegamos a la primera carrera, en la que hubo 22 autos. Allí salí segundo en la final detrás del “Lelo” Alonso; en la serie había sido tercero, detrás de “Lelo” y de “Toti” Farina.

Correr con los pilotos que nombré, más Jorge Seleme, “Boni” Blasco, “Lalo” Formoso, era un lujo. “Lalo” Olaz, “Cachín” Díaz, Adrián Formoso, y muchos jóvenes más aprendimos mucho de ellos. Si comparo a la Monomarca con las categorías de ese momento, era una de las mejores tomando en cuenta a otras del país, incluyendo al Turismo Nacional y al TC 2000. Era tal la paridad que nadie podía decir “yo voy a ganar el domingo”. Si a uno le tocaba un juego de neumáticos que no le sentaba bien al auto, este se iba para atrás.

Cuando corrimos en La Rioja nuestro tiempo era 7/10 más rápido que el de la Monomarca Datsun, que tenía a los mejores pilotos del país.”

Guillermo Alonso

“Llegué a correr en un Dodge 1.500 de casualidad, porque Miguel Jorge volcó el viernes anterior a la primera carrera y se quebró. El me dio el auto. Se trabajó toda la noche para dejarlo bien, el sábado me subí por primera vez y logré el mejor tiempo de clasificación, El domingo gané la serie y la carrera. 

El año de mi debut tendría que haber sido campeón. En la serie de la última prueba, Berral tuvo problemas y quedó como segundo suplente. Antes, se había dicho que ninguno de ellos podía largar la final. Pero por obra y gracia de algunos dirigentes, Mario apareció en el último lugar en la grilla. Luego sumó los puntos que lo llevaron al título. Yo salí segundo.

La Monomarca era una categoría pareja, con una mecánica muy limitada y con algunas falencias.

La carrera que más recuerdo es una en Salta, donde largué último, en el lugar 46, y comencé a remontar. Llegué al segundo puesto detrás de Berral, pero él me hizo ‘tragar el sapo’, pisó el freno en la cola del avión y yo levanté, ahí me hizo la diferencia.”

Ramón Olaz

“Un día me dijeron que vaya al taller de Berral, porque había una reunión para hablar de una categoría nueva. Fui y salí con un montón de cosas para armar el auto.

La categoría era impresionante, llegábamos de a cuatro en línea al frenaje del curvón del 13 en el autódromo. En la clasificación entraban 20 autos en un segundo, y para atrás también estaban apretados los tiempos. Si en la serie uno no andaba, teníamos que ver la final desde afuera.

Se corría con gente de mucha experiencia, pero nos dimos maña para estar a la par de ellos y no desentonar. Tuvimos la ventaja de aprender mucho de los más experimentados.

Me acuerdo que el día del debut, todos estábamos girando en 1’25”, apareció ‘Lelo’ el sábado y logró 1’24”, en carrera yo hice 1’23´”2/10. Y eso que la mayoría estaba inactivo o venía de otra categoría. En mi caso, había corrido en moto y en autocross, nunca había manejado un auto con techo.

¿Toques? Había y muchos. Al ser muy pareja la categoría, los autos giraban muy parecidos; para pasar a un rival, teníamos que ir obligadamente al máximo, a veces salía bien, otras terminaban con problemas.

Si tengo que elegir una carrera, me quedo con la que gané en Catamarca. Estuve todo el tiempo detrás de Seleme, que era local, y en la última curva, le mostré el auto por afuera y salí por adentro, nos apoyamos los autos, pero yo estaba por adentro, fue un final espectacular.

A la última carrera del primer campeonato, llegué con posibilidades de salir campeón, pero era el que menos puntos tenía. Largué, estuve primero dos vueltas y luego abandoné. Unos años más tarde me di con el gusto de salir campeón.”

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