
Medido en sus palabras, Pablo Ortega responde en calma y sin pose ante las preguntas que se le formulan previo a una competencia. Por caso, si se le consulta sobre si la carrera de Toay de la C-2 del TN podría significar una revancha de lo que le pasó en Potrero de los Funes en la fecha 1, dice con firmeza: “en lo único en que estoy pensando es que será otro fin de semana de carreras, en que funcione el auto como en San Luis, en sumar todo lo posible. Pienso que esa será la mejor de las revanchas.”
– ¿Pediste mucho en Potrero de los Funes?
– Esto recién comienza y hay tiempo de recuperación. Yo puse todo de mí para ser 1° y en eso gané. También en haber contado con un auto muy bueno. Esto me hace pensar distinto, más allá de lo que pasó.
– Pero alguna sensación negativa tuviste cuando viste el auto chocado de frente con el paredón, luego de ese toque de Bucci en la neutralización que aún no se puede creer…
– Y sí. Sentí bronca, tristeza. No lo podía creer. Pero no reaccioné mal. No daba para eso.
– El auto ya está recuperado y vos listo para acelerarlo. ¿Con qué creés que te encontrarás?
– El auto va a estar mejor. El GR Competición aprovechó lo sucedido para cambiarle elementos, para alivianarlo. Eso también es un factor residual positivo.
– ¿Qué pensás que cambió en vos desde que te convertiste en un piloto que pelea por la victoria siempre?
– Me siento más maduro en todo sentido, arriba y abajo del auto. Eso me permitió, por ejemplo, cambiar de equipo en un momento delicado, poder charlar con los ingenieros sin rodeos pero con respeto, autoexigirme más en función de lo que hago.
– ¿Cómo imaginás tu trabajo en la pista el fin de semana?
– Estoy confiado en mis fuerzas y en el auto con el que cuento. El domingo completo la pregunta.


