El amanecer de una leyenda: ¡Luciano Benavides es el rey del Dakar 2026 en Motos!

El 17 de enero de 2026 quedará marcado a fuego en los anales del motociclismo argentino y mundial. En el corazón de Arabia Saudita, donde el silencio del desierto sólo estuvo interrumpido por varios días por el rugido de los motores, el salteño Luciano Benavides se consagró campeón del Rally Dakar, la competencia más peligrosa y compleja del planeta. No fue sólo una victoria; fue una resurrección y una batalla de nervios que igualó el hito de su hermano Kevin (ganador dos veces de la prueba), elevando el apellido Benavides al estatus de dinastía inalcanzable.

El milagro del guerrero: de la ambulancia al touareg

La épica de esta victoria se cimenta en el dolor. Apenas dos meses antes de la largada, el destino de Luciano parecía sellado por la tragedia. Augusto Freytes, su coach y mentor, lo describió con crudeza: “Hace dos meses no podía caminar, estaba en una ambulancia en Marruecos, con su rodilla rota, y ahora está ganando el Dakar”. Aquel hombre que yacía herido en el norte de África se transformó en un centauro de acero que soportó 49 horas de combate extremo a lo largo de 8.000 kilómetros.

La batalla de los segundos: una definición infartante

El desenlace no fue apto para cardíacos. Al llegar a la decimotercera y última etapa, el estadounidense Ricky Brabec (Honda) lideraba con una ventaja de 3 minutos y 20 segundos. Parecía una distancia insalvable para los últimos 105 kilómetros cronometrados. Sin embargo, Benavides, apodado “Faster”, salió a correr detrás de una utopía.

El drama alcanzó su clímax en el kilómetro 98,4, a escasos 7.000 metros de la meta. En un error que los dioses del desierto imponen a los mortales, Brabec malinterpretó la hoja de ruta y condujo su moto ¡directo hacia las aguas del Mar Rojo! Para colmo, una manada de camellos se cruzó en su trayectoria, sellando su destino.

Luciano, que venía a fondo, no podía dar crédito a lo que veía: “En los últimos cinco kilómetros hubo que agarrar una pista al lado del Mar Rojo. Yo tomé la pista buena y vi que Ricky volvía en contramano… lo primero que dije fue: ‘No puede ser que sea él. Debe ser un turista paseando en moto’”. Al confirmar que era su rival, el salteño aceleró hasta que el motor gritó clemencia.

Estadísticas de una victoria histórica

La frialdad de los números resalta la magnitud de la hazaña:

  • La diferencia más ajustada de la historia: Luciano ganó el Dakar por apenas dos segundos de diferencia tras 49 horas de competencia.
  • Recorrido: 8.000 kilómetros totales y 13 etapas de sufrimiento puro.
  • Dominio de marca: KTM alcanzó su 21° triunfo en el Dakar, manteniendo un palmarés legendario.
  • Resultado de la última etapa: El especial fue ganado por el español Edgar Canet, quien superó a Benavides por apenas seis segundos. Luciano fue escolta en la etapa, pero esos segundos fueron oro puro para la clasificación general.

El éxtasis y el “blooper” final

La tensión era tal que, al llegar al campamento y recibir la noticia de su triunfo, la adrenalina le jugó una mala pasada al campeón. Al intentar detenerse, los nervios y la ansiedad hicieron que Luciano se resbalara y cayera de su KTM, un “blooper” anecdótico frente a la inmensidad del logro.

“Aceleró todo lo que más podía y no sintió nada, él vio que se abría esa pequeña puerta por Brabec y le dio a fondo”, relató Freytes sobre la mentalidad “asesina” del piloto en los metros finales.

El piloto miró al cielo, rodeado por su hermano Kevin y su padre Norberto, sabiendo que el “1% de probabilidad” se había convertido en el 100% de la gloria. El hombre que hace dos meses no caminaba, hoy vuela sobre la arena como el nuevo monarca del desierto. El Dakar 2026 tiene un solo dueño, y su nombre es Luciano Benavides.

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