F-1: Mientras Colapinto resiste un “finde” adverso, la pelea del Mundial se decidirá en Abu Dhabi

El suspenso por el campeón del mundo de Fórmula 1 quedó reservado para la última cita del calendario. Lo que ocurra en Abu Dhabi cerrará una temporada que, en Qatar, vivió un episodio determinante: un fin de semana que venía siendo dominado por McLaren, pero que cometió un arror en la final, lo cual fue aprovechado por Max Verstappen. La carrera en Lusail, que terminó con victoria del neerlandés por delante de Oscar Piastri y con Lando Norris cayendo al cuarto lugar, condensó todos los elementos que explican por qué la definición del campeonato se estira hasta Yas Marina: errores de gestión, tensiones internas, oportunidades inesperadas y un resultado que comprimió la tabla de pilotos.

Colapinto, firme en la autocrítica y decidido a reconstruirse en Abu Dhabi

Mientras la lucha por el campeonato se incendiaba al frente del pelotón, Franco Colapinto vivió un fin de semana complejo que lo dejó con sensaciones encontradas. Tras terminar 14°, el piloto bonaerense de Alpine no ocultó su frustración y expuso con claridad lo difícil que le resultó adaptarse al circuito de Lusail.

Reconoció falta de ritmo desde las prácticas, incluso tras los cambios de puesta a punto: “No encontré lo que necesitaba en todo el fin de semana”, admitió. Su evaluación mezcló sinceridad y autocrítica, pero también la determinación de recomponerse en la última fecha: “A entender, mejorar y volver más fuerte en Abu Dhabi”, prometió. Con ironía, incluso celebró que sólo quede una carrera en esta exigente fase final del campeonato.

La dureza de Lusail quedó reflejada en su propia descripción: curvas rápidas, pocas chances de sobrepaso, dos paradas obligadas que volvieron la estrategia prácticamente un trámite y, sobre todo, la grava que castigaba cualquier milímetro de error. “No te perdona nada”, resumió un Colapinto que, pese a la bronca, dejó ver el temple con el que encara su cierre de temporada.

Gasly, protagonista involuntario del momento que cambió la carrera

Uno de los hechos más relevantes de la jornada ocurrió en la séptima vuelta, cuando Pierre Gasly (que finalmente llegó 16°) quedó involucrado en el toque con Nico Hülkenberg que desencadenó el ingreso del Safety Car. Ese incidente, aparentemente menor, terminó alterando por completo el desarrollo del Gran Premio y, en consecuencia, el campeonato.

La neutralización forzó a casi toda la grilla a detenerse en boxes… excepto a los dos McLaren. Esa decisión, tan sorprendente como inexplicable, abrió la puerta para que Verstappen tomara el control estratégico de la competencia. En una carrera en la cual la limitación de Pirelli a stint de 25 vueltas reducía casi a cero las variantes tácticas, ese instante fue decisivo.

El resultado del toque de Gasly no sólo dejó al francés relegado, sino que, indirectamente, puso en jaque las aspiraciones de McLaren y reanimó las de Red Bull.

Un título que viaja a Abu Dhabi con tres aspirantes y heridas abiertas

Con Norris fallando en la clasificación, con una largada pobre y otro error en la curva 14, y con un McLaren que volvió a equivocarse en el momento más crítico, Verstappen capitalizó todo lo que tuvo a mano. La victoria del neerlandés, combinada con el tercer lugar final de Norris (rescató ese puesto gracias a un sobrepaso clave tras el desliz de Kimi Antonelli en la última vuelta) comprimió la pelea hasta niveles impensados 24 horas antes.

El cierre en Abu Dhabi, el próximo fin de semana, se jugará con tres pilotos aún matemáticamente vivos: Norris liderando con margen, Verstappen como acechador a 12 puntos y Piastri intentando una hazaña, 16 puntos detrás de su compañero. Los errores de McLaren y la consistencia de Red Bull transformaron un campeonato que parecía encaminarse en Monza en una definición abierta, tensa y plagada de posibilidades.

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