
Como festejo de su primera victoria en Motos hace 30 años, Stephane Peterhansel (Mini) logró su Dakar número 14, el octavo en Autos. El francés, durante toda la prueba, hizo valer su experiencia. Desde las primeras etapas logró sacar una pequeña diferencia con respecto a Nasser Al-Attiyah y Carlos Sainz y desde ahí dominar la prueba siempre controlando a sus rivales.
Primero fue Sainz, y luego Al-Attiyah, quienes en su afán de descontar cometieron errores y perdieron terreno. Con un auto bien administrado que no tuvo mayores problemas a lo largo de las doce etapas y al cual el francés le sacó todo el provecho posible, consiguió un nuevo logro que agrandó su apodo, ahora más que nunca “Monsieur Dakar”.
“La presión sigue siendo igual de fuerte. Cada carrera es igual de difícil de ganar. Siempre hay que darlo todo, hay que dominarlo todo, hay que tener un buen coche, un buen equipo… Y, al final, el error es humano y aunque consigamos todo lo demás, es fácil cometer un error. Ganar una 14ª vez era importante porque este año hace 30 de mi primera victoria en el Dakar en Motos. Fue en 1991. Y soy el único que ha ganado en los tres continentes”, declaró Peterhansel al final de la carrera. Un maestro.