Traverso vs. Bessone en Tucumán

Por Vicente Machín

Hubo alegría en el equipo Renault, lágrimas en el de Ford. Fue por todo lo que pasó en la última vuelta, en una insólita última vuelta en el autódromo “Nasif Estéfano” un 6 de diciembre de 1992. Sí, fue aquella vez en la que Juan María Traverso y Ernesto Bessone definieron el título del TC2000 en Tucumán.

Me tocó transmitir aquella carrera por LV12, compartiendo el trabajo con un gran periodista y amigo, “Leo” Haar. Nuestro lugar en la torre estaba justo encima del box de “Tito” Bessone, por lo que fuimos espectadores de lujo de lo que ocurrió en ese ese lugar mientras transcurría la carrera.

“Tito” llegaba con una ventaja a Tucumán, lo que lo convertía en el favorito a llevarse el título. En la previa, tanto él como Traverso recibieron todo el afecto del público tucumano, que se dividió en dos a la hora de alentar. 

Aquel Bessone vs. Traverso o Ford vs. Renault, como se prefiera, fue de antología. Tucumán tenía la definición del campeonato, de una de las mejores categorías del país. Un lujo.

Largaron y todo parecía entrar en una llanura, con Bessone regulando la carrera, hasta que las tribunas del “Nasif” estallaron. Era un grito de asombro: el Ford negro y blanco de Bessone estaba en la calle de boxes rumbo a su box, con una falla eléctrica. Ahí comenzó la desesperación del equipo por ver cuál era el problema. Como no lo encontraban, se perdía el campeonato.

“Tito” se bajó del auto con impotencia y bronca y caminó hasta su motorhome, consolado por sus seguidores. Mientras tanto, su equipo seguía intentando arreglar el auto. Hasta que en un momento la falla se fue y todos fueron presurosos a buscar al piloto, que volvió corriendo. Cuando estaba por entrar al auto, la falla volvió y de nuevo el piloto a su casilla. Instantes después el auto se compuso. Recuerdo muy claro que lo fueron a buscar, lo sacaron del motorhome, quizás ya contra su voluntad. “Tito” no quería seguir, pero lo convencieron, y salió a pista.

Estábamos tan sorprendidos con lo que estábamos viendo, que hasta no le prestamos atención a la carrera. A esa altura, ya estaba puesto el cartel de última vuelta y el Ford salió delante del Renault: sí, Bessone adelante de Traverso.

Fueron minutos de alta emoción. La gente a lo largo del circuito vivió una definición espectacular. ¿Cuál era la posibilidad de Bessone de salir campeón? Que Traverso no llegue a la meta. Ambos llegaron a la curva Solís, y ante el asombro de todos, cuando “El Flaco” estaba pasando con su auto, Bessone lo tocó con el suyo. Por un instante todos contuvimos la respiración; fue un momento que quedó grabado en nuestras retinas.

Traverso se bajó del auto gritando, por lo que le tocó vivir y no tanto por el campeonato. Bessone se fue a su box en silencio y luego recién después de un buen tiempo dio sus explicaciones.

Lo que pasó en Tucumán entre Traverso y Bessone fue una definición polémica, que es parte de la historia de nuestro automovilismo. Por suerte a mí, como a muchísimos tucumanos, nos tocó presenciarla.

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