
Con el triunfo en el Rally de Bariloche de 2008, válido por la segunda fecha del Campeonato Argentino, Gerónimo Padilla entró en el selecto grupo de tucumanos que ganaron en competencias a nivel nacional.
Con este triunfo, “Gero” se convirtió, como ya lo había anticipado Federico Villagra (uno de los responsables del equipo para el que corría el tucumano, junto con su hermano Javier) en uno de los candidatos al titulo en la Clase N-4 Light.
Con un andar sólido y sin cometer errores, el tucumano se quedó con un triunfo contundente en su categoría. Un triunfo por el cual se venía trabajando desde hace tiempo. Lo logrado hablaba a las claras de que los pasos de aprendizaje estaban dando sus frutos.
El Mitsubishi Lancer EVO IX se portó de manera impecable para contribuir a la victoria.
Gerónimo ya venía obteniendo resultados parciales muy interesantes en los distintos campeonatos en los que se presentaba. Faltaba redondear el resultado, algo que se dio en Bariloche.
Aquel día, el piloto dijo: “hicimos con Richard (Kember, navegante) una carrera muy buena y prácticamente no cometimos errores, anduvimos toda la carrera con un ritmo que nos permitía andar rápido. El auto se comportó muy bien y sin problemas, veníamos de varios resultados parciales buenos, nos faltaba el triunfo, el cual se lo dedico a todos mis sponsors, que son parte de este logro. Sin ellos sería muy difícil estar en esta posición. También el saludo para mi familia que me pone el hombro incondicionalmente y para todos los tucumanos que me alientan y me brindan su apoyo”.