
Allá por noviembre de 2007, los hermanos Guillermo y Pablo Heredia se coronaron campeones de la clase A-5S en el Campeonato Tucumano de rally. Cuando llegaron a la conquista, en la prueba “De las dos ciudades”, que tuvo como sede a Bella Vista, ninguno de los dos podía creer lo que había logrado.
Para los dos, la temporada de carreras resultó inolvidable. Cuatro años antes, habían visto una nota en La Gaceta, en la cual se hacía un llamado a quienes quisieran competir en la categoría. “Mi hermano preparó el auto y me dijo que nos presentáramos; yo acepté de inmediato”, contó Pablo. Y “Valvulita” amplió: “nos presentamos en el autódromo; éramos pocos, cuatro o cinco. Así comenzó todo”.
La familia fue fundamental para que los Heredia lleven a un final feliz del certamen. De hecho, cuando llegaron con el Fiat 128 al parque cerrado, hubo fiesta total, entre lágrimas de emoción.
Los Heredia se acercaron al rally a partir de la pasión no sólo por la categoría, sino también por Roberto Sánchez, a quien siguieron en su carrera lo más que pudieron. Además del automovilismo, Guillermo se mostraba como un aficionado de la cría de caballos peruanos y también del fútbol, con colores definidos: los de San Martín. Mientras tanto, Pablo aparecía como más del palo del rugby, al punto que incluso jugó un tiempo en Universitario.